¿Tienes una dependencia afectiva?

Depedencia emocional o afectiva en la pareja
Según  un estudio realizado en la facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo, las adicciones afectivas afectan al 8% de la población de manera severa.

¿Qué son las dependencias afectivas?

El enamoramiento es una fase de apasionamiento que dura entre tres meses y dos años. Después llega la etapa de intimidad, en la que tenemos una percepción más objetiva de nuestra pareja: observamos sus defectos y entendemos cómo es realmente. Pero cuando la persona desarrolla una necesidad excesiva del otro hablamos de dependencia afectiva. La gente confunde querer mucho con la necesidad de poseer y controlar, pero alguien que ama realmente respeta las distancias, deja respirar al otro. Una relación sana es aquella en la que los dos individuos gozan de cierta independencia.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas de ese apego patológico son muy parecidos a los de un drogadicto. La persona sufre una especie de síndrome de abstinencia cuando no está con la pareja. Hace todo lo posible por estar con ella a todas horas y llega a no comer, a no beber, a no dormir. Hay gente que sufre depresiones e incluso intenta suicidarse. 

El origen está en la infancia. Si un niño no aprende a desapegarse de la madre normalmente, en el futuro sentirá la necesidad de buscar una madre sustituta. 

La dependencia de la familia

La dependencia de la familia se produce en personas que muestran grandes gestos de solidaridad junto con rasgos insanos, por ejemplo, no fomentan la auto-confianza. Por el contrario, en el fondo se promueve la creencia de que la persona va a ser incapaz de afrontar los desafíos de su vida. De este modo, la familia se convierte en una especie de burbuja que ampara, pero que también encarcela. En el fondo se trata de una manera errónea de sortear la ansiedad, la necesidad de crecer y ser autónomos.

El síndrome de Fortunata

Es una variante de dependencia emocional que caracteriza a mujeres que generan un amor incondicional y dependiente hacia hombres casados. Según el psicólogo Oala, quien presentó una investigación en donde acuñaba por primera vez este término, las principales características que definen a este síndrome son las siguientes:

  • La mujer experimenta un amor incondicional hacia un hombre vinculado a otra mujer. Este sentimiento se caracteriza por ser profundo, insistente e imperecedero.
  • La mujer se muestra fría e incluso insensible en las relaciones que mantiene hacia el resto de los hombres.
  • La dependencia se vuelve tan intensa que la mujer podría dejar atrás cualquier situación vital, abandonar todo o asumir cualquier riesgo si ese hombre se lo pidiera.
  • Existe la creencia de que la vida no merece la pena, que no tiene sentido si no está con ese hombre.
  • La mujer está convencida de que ella “debe” estar con ese hombre, que tiene más derecho a estar con él, considera que eso sería “lo justo”.
  • La sensación anterior se hace mucho más intensa si han tenido hijos en común. En el caso de no haberlos tenido, manifiesta el deseo por concebirlos y se centra en conseguirlo.
  • La mujer suele manifestar sentimientos contradictorios hacia la esposa socialmente reconocida, en ocasiones de empatía y comprensión y otras de rencor, desprecio y rechazo.
  • Se convence así misma de que está profundamente enamorada, y de que éste es el responsable de la situación que vive.

Suele fantasear con la posibilidad de un futuro junto al hombre que desea, tiene ensoñaciones en las que imagina que algo sucederá para cambiar la situación y llegar a contraer matrimonio con ese hombre, lo que contribuye a mantener esta situación en el tiempo durante años.

En estos casos, la terapia psicológica será larga y su curso puede alternar periodos de mejoría emocional con otros en los que haya una recaída.

Recomendaciones

  1. Establece relaciones con las personas correctas, es decir, aquellas que te respeten, te valoren, te traten bien y aporten algo positivo a tu vida.
  2. Evita relaciones con personas tóxicas que te desvaloran, te hacen sentir inferior, que no serás capaz, que no vales tanto como él/ella.
  3. Construye una vida que tenga valor, en la que tengas tus propios amigos, relaciones familiares sanas, un buen trabajo, tus propias aficiones y una independencia económica.
  4. Construye tu autoestima, evitando buscar la aprobación de otras personas, afrontando las cosas que te dan miedo, practicando algún deporte, socializando, viajando solo.
  5. Se consciente de tu «pensamiento crítico negativo». Muchas veces somos nosotros mismos quienes más nos desvaloramos, cuida tu diálogo interno.
  6. No obedezcas a las necesidades. Hay ocasiones en que decimos “Necesito verle/a”, aunque sepamos que no es aconsejable. Pensemos que somos capaces de superar estas aparentes necesidades.

TEST: ¿Tienes una dependencia afectiva?

NOTA IMPORTANTE: Este test no es un instrumento estandarizado de evaluación, tan sólo aporta una información general y básica. Sus resultados no deben ser interpretados como un diagnóstico psicológico, y para su correcta finalidad ha de completarse con la entrevista de un experto.

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